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Con el bypass, el pasar de talla 54 a 40 en 6 meses ha sido un proceso difícil, quizás no en la baja de peso en sí, es más bien los cambios internos que genera el perder tanto peso.

Cualquier mujer sueña con comer y no  engordar, tragar una cantidad absurda de comida sin culpa posterior, no necesitar el gimnasio  o poder salir a carretear sin preocuparse al otro día. Bueno, ese también era mi sueño por años y años en los cuales luche con mi peso.

Pasé por periodos muy delgada y periodos más curvilínea, pero rara vez obesa (de aquellas que hasta te da vergüenza salir a la casa), hasta que llegué a mi suma límite, 120 kilos de ansiedad y tardes de churrascos con mayonesa.  Es increíble como todo el mundo que conoces e incluso aquellos que no te conocen, se transforman en eminencias de la nutrición y control de la obesidad, diciendo lo que debes y no debes hacer… lo peor es que esa misma gente una vez que comienzas el proceso de baja de peso radical te apuntan con el dedo por tu “falta de compromiso con la dieta y que por ello te has operado” o “estas enfermo, no sé por qué te operaste” (jamás entienden que te operas por ti mismo, jamás por otra persona, no perdería mi dinero – no poco – en algo que alguien más quiere).

El cambio de obesa a delgada en tan poco tiempo ha traído cambios de esquema corporal en mí bastante extraños:

 

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  • Tropiezo y torpemente choco con distintos objetos de mi camino (mi cerebro aún cree que su espacio es más grande, por lo que tiendo a correrme mucho cuando alguien viene en sentido contrario o choco con las mesas, XD! así como lo hacen los chicos cuando pegan los estirones de golpe.
  • Mi cuerpo ha cambiado más rápido de lo que mi mente asimila, por lo que he necesitado de mucha ayuda – por suerte tengo el compañero de vida ideal para ello – el equiparar los portes de tallas conmigo misma ha costado un poco y tiendo a intentar probarme ropa de tallas muy superiores a la mía o dudo cuando una vendedora me indica que debo escoger M o S, en vez de la XL o L que tengo en mi mano, en ese momento.
  • Suelo sentarme en un lado de la silla de mi puesto de trabajo (queda bastante espacio en la silla junto a mi), como si fuera a quedarme atascada por el tamaño de mi trasero – ok, me río de mi misma cuando me pillo haciendo eso, ya no tengo trasero… soy una gran campeona de natación – nada que nada.
  • Creo que la última vez que entré en una talla 40, tenía 17 años. Oh juventud, divino tesoro. Ok, ahora con muchos más años en el cuerpo se siente satisfactoriamente extraño.

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Varias personas me han preguntado: ¿Vale la pena operarse?, mi respuesta suele ser muy ambigua, porque depende de cada persona y de cuánto está dispuesto a soportar por la bajada de peso, si lo haces por motivos médicos o solo estéticos. Hay personas que no sufren muchos efectos secundarios de la operación de Bypass, que cabe mencionar es mucho más invasiva que una manga gástrica, pero al conversar con otros operados me he dado cuenta que no sufrí de mucho dolor que digamos y pude aceptar bastante bien algunos alimentos. El problema comenzó al comer enteros, vomité el 99% de los alimentos que me llevé a la boca por meses (5 meses aproximádamente – llevo 6 meses de operada), terminé con anemia , llena de pastillas y con un tanto de odio por ciertos alimentos. Pero eso será materia para otro post.

 

Spoiler:

Duele el post operatorio: Sí, como el demonio.

Lo volverías a hacer: Definitivamente.

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Written by

Bell

Bloger unicornia, amante de los animales y la moda. Educadora de párvulos y estudiante de Ing en Informática, programadora autodidacta y ¡maniática del orden!
"Superficial para algunos, ocultadora de un cerebro grande y extraño para otros"